miércoles, 4 de julio de 2012

TRABAJO INFANTIL Y JUVENIL: NUEVA DISCUSIÓN

Hace unos meses, publicamos una serie de entradas sobre trabajo infantil y juvenil, en las que se mostraba la explotación a la que se veían sometidos muchos niños y jóvenes de nuestro distrito y del país. Mencionamos también en aquella ocasión que no era lo mismo “trabajo infantil y juvenil” que “explotación infantil y juvenil”. El trabajo de por sí no es malo, lo que es perjudicial y dañino para el desarrollo de los niños y jóvenes es la explotación laboral.

Hace unos meses, se publicó un informe en el que se menciona que el trabajo infantil en zonas rurales sí puede ser beneficioso para la formación de los niños, siempre y cuando el trabajo sea “bajo supervisión familiar”. Sin embargo, el informe también sostiene “la necesidad de erradicar el trabajo infantil en el país”. Esto se debe, se supone, a que el trabajo no permite el normal desarrollo de los niños. Muy bien. Sin embargo, si esto fuera así, habría que eliminar también el trabajo de los adultos porque no les permite el normal desarrollo como personas. En uno y otro caso el trabajo es perjudicial, la única diferencia es que a algunos (los niños) los afecta más que a otros. Sin embargo, el problema aquí no es el trabajo, sino las condiciones de trabajo.

En la actualidad, las condiciones laborales en nuestro país y en el resto del mundo son pésimas (no solo de los niños sino también de los adultos). En muchos lugares no se respeta la remuneración mínima vital ni la jornada de ocho horas. A esto hay que sumarle la falta de equipos de protección personal en muchas empresas y fábricas, lo cual pone en riesgo a los trabajadores.

En resumen, consideramos que el problema no es el "trabajo infantil y juvenil" sino la "explotación infantil y juvenil". Esta es la que hay que combatir y erradicar.



Algunos trabajos infantiles compensan la mala calidad educativa de las zonas rurales

Estudio sostiene que en actividades económicas bajo supervisión familiar, los niños adquieren habilidades que no ofrece la deficiente escuela. Junto a la erradicación del trabajo infantil se debe mejorar el servicio escolar.

Mario cuenta que le gustaría ser abogado. “Más que sea profesor”, dice tras reflexionarlo unos segundos. Es un chico de 14 de años que vive en La Rinconada, un infernal pero gélido pueblo de mineros artesanales, a 5.100 m. s. n. m., en Puno.

Mario es hijo de un obrero minero y el mayor de cinco hermanos. Después del colegio su trabajo, bajo supervisión paterna, consiste en romper y remover piedras de uno de los socavones que se adentran en el Ananea para tratar de arrancarle un poco de oro a esa montaña nevada.

El adolescente no parece estar consciente de que trabaja bajo extremas condiciones de humedad, emanaciones tóxicas e inseguridad física. Lo que sí empieza a preocuparle es llegar a casa sin fuerzas para las tareas escolares, sabiendo que estas y no las otras le permitirán alcanzar el sueño de convertirse en abogado o profesor.


Casos como el de Mario y el de los otros 2.000 niños que trabajan en La Rinconada –60% realiza labores mineras, algunos contra su voluntad, según la Dirección Regional de Trabajo de Puno– crean consenso en la opinión pública sobre la necesidad de erradicar el trabajo infantil en el país. Tanto la peligrosa labor de los menores en zonas mineras, como las que colindan con la trata, la prostitución, la pornografía, el tráfico de drogas o la violencia.

Contraste urbano-rural
Sobre otros tipos de trabajo infantil, Grade acaba de presentar el estudio “Efecto heterogéneo del trabajo infantil en la adquisición de habilidades cognitivas”, que analiza el efecto de las horas trabajadas en el desarrollo de las habilidades cognitivas, y establece que no todo trabajo resulta negativo cuando la escuela es deficiente.

En base a datos sobre el uso del tiempo obtenidos por Niños del Milenio y a pruebas de habilidades verbales y matemáticas, la investigación de Carmen Ponce demuestra que en zonas rurales del país la participación infantil en el mercado, si es bajo supervisión familiar, no va necesariamente en desmedro del logro educativo. Al contrario, puede otorgar valiosos conocimientos que no ofrecen las escuelas.

No pasa lo mismo en las ciudades. “En el área rural no hay efectos significativos de una hora adicional de actividades económicas. Pero los estimados urbanos sí muestran efectos negativos de horas adicionales de trabajo”, aclara el documento.


Se podría explicar por el tipo de ocupación que los niños urbanos suelen desarrollar, fuera del entorno familiar (cargadores en mercados, recicladotes, limpiadores de carros, etc.), que los expone a riesgos físicos y psicológicos, asociados a la explotación y el abuso por parte de adultos ajenos. Y les puede hacer perder el interés y la capacidad de aprender.

En las zonas urbanas, entonces, el aprendizaje siempre se ve afectado de modo negativo, y será peor mientras sean más las horas de trabajo. En las zonas rurales, esa investigación halló, sorprendentemente, que la participación del niño en negocios familiares bajo supervisión familiar (la chacra, la venta de productos, etc.) favorece su rendimiento en matemáticas.

Revisar políticas públicas
Luego de explorar ese potencial ‘trade-off’ entre trabajo infantil y escuela (debido a la competencia por tiempo y energía entre ambas actividades), el documento recomienda que las políticas públicas estatales se encarguen de mejorar la calidad educativa antes de lanzarse a suprimir todo tipo de trabajo infantil, ciegamente.

El estudio nos ofrece una posición desafiante, que debe ser considerada por el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social. Sin embargo, no se trata de que el remedio (la escuela) resulte peor que la enfermedad (el trabajo infantil). Tanto Mario, de La Rinconada, como los más de tres millones de niños entre 6 y 17 años que trabajan en nuestro país, necesitan educación de calidad.

Roxabel Ramón


Tomado de El Comercio (Lima-Perú), 27.04.12.  



Trabajo infantil vs Infancia trabajadora

Recientemente la OIT ha presentado el Informe Mundial sobre Trabajo Infantil 2010, en el cual anuncia haber reducido el índice de trabajo infantil tan sólo en un 3% en los últimos 4 años. No nos quedemos con odiosos números y pensemos en el carácter cualitativo de la intervención de este organismo que acuña el término “trabajo infantil”.

Revisando diversos documentos y convenios de la OIT se puede ver que , por definición explícita y por el uso del término, se considera al “trabajo infantil” como un fenómeno económico-social a erradicar globalmente, ignorando la particularidad de los sujetos implicados en la actividad. Es clara la intención de la OIT de implantar un concepto único y anular bajo este término la complejidad del fenómeno, término que anuncia desde ya claras limitaciones al no reconocer al niño como sujeto así como la importancia del trabajo como actividad vital constitutiva del mismo. Es por eso que centra su intervención en el cumplimiento de la ley y la articulación de redes para “abolir efectivamente el trabajo infantil” (Convenio 138).

Personalmente me inclino por el uso del término “infancia trabajadora”, utilizado por los movimientos de niños, niñas y adolescentes trabajadores e instituciones ligadas a estos. Son estas organizaciones las que se preocupan por un reconocimiento de la infancia como sujeto y su condición como trabajadores, contribuyendo a la construcción de una identidad individual y colectiva. Por eso es común escuchar a muchos de estos niños decir que se sienten orgullosos de trabajar y de contribuir a la economía de sus familias y de su sociedad.


Una vez más queda develado el gran divorcio que existe entre el ideal del derecho internacional discutido y consensuado en los elegantes fueros de los organismos internacionales, con la realidad y el polvo que mordemos los pueblos latinoamericanos.

César Peláez


Tomado de Le Monde Diplomatique
(edición peruana), Año IV, Nº 37, junio de 2010.


martes, 22 de mayo de 2012

EXPLICANDO FENÓMENOS


El año 2007 se produjo el terremoto que destruyó gran parte del departamento de Ica y afectó, aunque de manera menos trágica, a la ciudad de Lima. Lo más sorprendente de este hecho fue que, durante el sismo, se vieron aparecer varias luces en el cielo de Lima. Muchas personas se aglomeraron en plazas e iglesias para rezar porque pensaban que se trataba del fin del mundo. El año pasado, un grupo de científicos del Instituto de Radioastronomía (Inras) descubrió que la aparición de estas luces era un fenómeno natural relacionado con el terremoto. Aquí la explicación.



Explican por qué el cielo se iluminó en el terremoto

Fenómeno emanó de varios cerros e islas de Lima durante el sismo del 2007.

Un nuevo estudio elaborado por el Instituto de Radioastronomía (Inras) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) concluyó que las luces que se propagaron en el cielo de Lima cuando ocurrió el terremoto de Pisco en el 2007 están estrechamente ligadas con ese movimiento sísmico.

“No es la primera vez que sucede este fenómeno natural en el Perú, y menos en el mundo. A lo largo de la historia se tienen registrados estos hechos, la gente los relacionaba con cuestiones divinas o algo así, pero con el paso del tiempo comenzaron a ser estudiados con mayor rigor científico”, precisó a El Comercio el doctor Jorge Heraud, director del Inras. 

Así, se tiene información de que en días previos al gran terremoto y maremoto que destruyeron Lima y el Callao, la noche del 28 de octubre de 1746, se habían visto “grandes lenguas de fuego” en la isla San Lorenzo. “En la historia más reciente no tenemos informes de luminiscencia en el cielo, durante los terremotos de 1940, 1970 y 1974, por una simple razón: esos sismos sucedieron a plena luz del día, por lo cual serían imperceptibles a la vista”, explicó Heraud.


Video histórico
Mientras en el Inras acumulaban información y testimonios acerca de este proyecto de investigación, el intendente del campus de la PUCP, en San Miguel, les proporcionó un video crucial en el que no solo se había registrado el terremoto de manera ininterrumpida, sino además presentaba los momentos exactos en los que aparecían las luces en gran parte de la metrópoli.

“Debe ser el primer video en todo el mundo que haya registrado este fenómeno natural antes, durante y después del sismo. No conocemos la existencia de un material fílmico así. Y la información que proporciona resultó ser muy valiosa para nuestro trabajo”, destacó el científico Heraud.

Las imágenes registradas en el video de vigilancia del campus fueron estudiadas por el Inras. “Pudimos saber con mucha precisión cómo se dio este fenómeno. Realizamos un estudio morfológico de las luces y hasta cierto punto se hizo un estudio de los colores. Luego, mediante un software especial relacionamos las intensidades que tenían”. 

“La gente vio las luces no solo en una zona de Lima, sino en varias. Incluso creían que muchas emergían del mismo mar, lo cual fue descartado en este estudio”, añadió el doctor Antonio Lira, coautor de este trabajo científico que recientemente fue publicado en la revista especializada “Natural Hazards and Herat System Sciences”.

“Lo que sucedió fue que las ondas sísmicas generadas a 150 km –en donde estuvo el epicentro del terremoto [frente a Chincha y Pisco]– llegaron a Lima y por algún mecanismo transfirieron esta energía a emanaciones de cargas eléctricas, las cuales salieron hacia el exterior, produciendo esta luminiscencia”, detalló.

Según Lira, este fenómeno sucedió en varios cerros de Lima, e incluso en algunos islotes cercanos a la isla San Lorenzo. Resta averiguar por qué solo ocurrió en determinados puntos. 


Sandro Medina Tovar

Tomado de El Comercio (Lima-Perú), 28.04.11.

sábado, 5 de mayo de 2012

EL CÓMIC Y LA CIENCIA

Muchas veces, las teorías científicas son elaboradas en un lenguaje abstruso y excesivamente "técnico", descifrable solo para los "especialistas". De esa manera, la mayoría de la población queda privada del conocimiento científico. En este contexto, las propuestas de divulgación científica en forma didáctica hacen posible que más personas accedan al conocimiento científico o, en otras palabras, hacen que la ciencia esté al alcance de todos. En el siguiente artículo les presentamos una forma muy atractiva de difundir la ciencia: a través del cómic. Dejemos que su autor hable por sí mismo.


Bocadillos de ciencia


Desde su origen, como subproducto cultural de la comunicación de masas, el cómic ha sido una divertida y motivadora fuente de información de una gran variedad de asuntos entre los que, sin duda, la ciencia ocupa un lugar destacado. Es fácil encontrar conceptos de mecánica clásica, de electromagnetismo, de astronomía, de física cuántica o de relatividad explicados a través de científicos locos o villanos extraterrestres capaces de transformar la materia, viajar en el tiempo, mutar por efecto de los rayos cósmicos o de obtener poderes a través de minerales procedentes del espacio en forma de meteoritos. Los cómics no son ensayos científicos, pero su lenguaje directo y su estética simplificada lo convierten en una magnífica herramienta de divulgación científica.

Tintín en la Luna 
El creador de Tintín, el belga Georges Remi (Hergé), tuvo mucho cuidado para que sus libros fueran científicamente rigurosos. En Objetivo: La Luna (1950) y Aterrizaje en la Luna (1953) relata la construcción de un reactor nuclear y su uso para propulsar el cohete, inspirado en el misil alemán V2 de Wernher von Braun. Narra también los efectos gravitatorios de los asteroides y las consecuencias de su impacto. En sus viñetas se aprecia cómo los líquidos adquieren la forma esférica en ingravidez o cómo frenar la aceleración del cohete en su alunizaje.Representa, además, los movimientos en la gravedad lunar de sus personajes, que en sus paseos descubren accidentalmente agua helada bajo la superficie. Tintín no sólo se anticipó 15 años a la NASA en pisar la superficie de nuestro satélite, sino que en septiembre de 2009 la NASA publicó algo que ninguna misión tripulada había descubierto: la detección de agua en la Luna.



El Quimicefa del Pato Donald
Los cómics también han servido de inspiración a algunos investigadores. En una historieta del Pato Donald de 1944, mientras este personaje se divierte con sus sobrinos realizando un experimento de química,descubre elDuckmite, una sustancia explosiva que usa para impulsar un cohete hasta la Luna. El descubrimiento de Donald es en realidad la primera mención en la historia del metileno, CH2. Tras su publicación, varios laboratorios se mostraron interesados por esta sustancia cuya existencia no pudo probar la espectroscopía hasta veinte años después.





Videoconferencia con Flash Gordon
Los cómics de Flash Gordon mostraron cierto interés en divulgar la entonces incipiente exploración espacial. Su punto de partida -la inminente colisión de un asteroide y los planes de desviarlo con un cohete-, muestra una especulativa solución que la ciencia investiga actualmente, claro que sin tripulación a bordo. También viajó a la Luna donde consiguió escapar a varias trampas gracias al conocimiento científico como, por ejemplo, descifrando unos sonidos como la secuencia del número pi, 3-1-4-1-6, o al identificar los elementos de la tabla periódica correspondientes al Nitrógeno y Oxígeno que componen la atmósfera terrestre. Pero lo más asombroso es descubrir en una viñeta de 1937 cómo los soldados del villano Ming el Despiadado utilizan un ordenador portátil para comunicarse con su líder en una especie de videoconferencia por Skype.





La física de los superhéroes
James Kakalios, físico de la Universidad de Chicago, reunió en el libro La física de los superhéroes todas estas cuestiones relacionadas con los superpoderes de los más populares personajes del cómic. En él examina las leyes de la fuerza y el movimiento con Supermán, así como la imposible gravedad del planeta Krypton, y analiza si la tela de araña puede o no sujetar a Spiderman, entre otros asuntos. De esta forma, convierte a estos personajes en sustitutos de las abstractas explicaciones con cuerdas, poleas y planos inclinados de las lecciones de física. El éxito de este libro convirtió a su autor en asesor científico de la adaptación al cine del cómic Watchmen.





Historia del Universo
La colección Historia del Universo en cómic del matemático y dibujante Larry Gonick se lleva publicando por entregas desde 1977. En esta historieta se hace un recorrido por toda la historia del conocimiento y la ciencia a través de los viajes en el tiempo que realiza una especie de alter ego del propio autor con la apariencia de Einstein, cuya máquina se activa al leer un pasaje de cualquier libro de historia. Científicos como el conocido astrónomo y divulgador Carl Sagan han declarado su admiración por este cómic.




¡Viva la Ciencia!
El libro ¡Viva la Ciencia! del catedrático de historia de la ciencia José Manuel Sánchez Ron y el dibujante y periodista Antonio Mingote es otro ejemplo que demuestra la perfecta sincronía entre dibujo y texto para divulgar ciencia. En su prólogo podemos leer: “Hemos escrito y dibujado este libro para ayudar a cuantos más mejor a que la ciencia no les sea extraña”. Y añaden: “nos gustaría que estas paginas pudiesen servir para que todos aquellos a los que les fue negada (o rechazada) la luz de la ciencia, esto es, aquellos que no tuvieron la oportunidad de recibir alguna educación científica, puedan familiarizarse ahora con algunos de sus contenidos y características.”




Astronomía en Viñetas
Estimular la curiosidad del lector aprovechando el hilo de la actualidad es una buena herramienta de divulgación. La ciencia es de las pocas noticias buenas que publican los periódicos. Por ello, a veces ocupa un lugar destacado en las tiras de prensa diaria. Astronomía en Viñetas es una interesante iniciativa del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife que ha reunido en una exposición una docena de viñetas cómicas publicadas en prensa y que han sido cedidas por un grupo de dibujantes nacionales e internacionales formado por Joaquín Lavado (Quino), Antonio Mingote (Mingote), Antonio Fraguas (Forges), Ramón Rodríguez (Hipo, Popo, Pota y Tamo) y Pepe Medina (Medina).


Iván Jiménez 


Este artículo fue publicado en la revista “Astronomía en los museos”, editada por el Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife.





Tomado del blog laformuladelapiz.wordpress.com

martes, 1 de mayo de 2012

EL TRABAJO Y LA CIENCIA

Hoy se celebra el Día Internacional de los Trabajadores. Aparentemente, esta celebración no tiene nada que ver con la ciencia. Sin embargo, a continuación les presentamos tres artículos que muestran la relación (a veces muy estrecha) que existe entre el trabajo productivo y la ciencia. Además, el último de los artículos nos mostrará que hoy también es el día de los trabajadores científicos.


Los orígenes de la ciencia

La ciencia es una de las más altas expresiones de la cultura humana y ha obtenido un desarrollo acelerado en los últimos 150 años, más de lo que avanzó en todo el largo periodo previo al descubrimiento de la máquina de vapor. La velocidad de su desarrollo sigue siendo alta; sin embargo, los problemas ambientales, y de la destrucción de la vida en el planeta, están obligando a una reconsideración, y a un diagnóstico para que la actividad técnica, científica y sus aplicaciones industriales y económicas no sigan atentando contra la biosfera. 

Los orígenes de la ciencia están en el trabajo productivo que es el organizador de toda la cultura. El afán de sobrevivir hizo que la especie humana se las ingenie para llegar a hacer uso de materiales de su medio circundante, convertirlos en herramientas susceptibles de facilitarles la consecución de bienes para su vida. Este proceso, que comenzó hace unos dos millones de años, es el proceso de implementación técnica que fue la antesala de la ciencia. Antes de hacer ciencia, los grupos humanos realizaron una larga actividad práctica mediante la cual encontraron procedimientos eficientes para solucionar diversos problemas de la vida cotidiana, de la producción y de la guerra. Estos procedimientos se lograron usando el conocido camino del ensayo-error: después de largos y pacientes ensayos se lograban los mejores procedimientos o técnicas para solucionar los problemas.


Tomado de Rimachi, Segundino (2010). Ciencia,
tecnología y educación técnica en el Perú. Lima: AICUM.



El curso del progreso técnico

Parece que ninguno de los inventos –en su mayoría chinos– que transformaron la economía medieval en una economía moderna –las guarniciones de las caballerías, el timón de codaste, el martinete de fragua y el fuelle mecánico– deben nada a la ciencia. Incluso los lentes, la pólvora y la imprenta son en gran parte conquistas prácticas, pese a que debe haber habido alguna inspiración del saber culto. Solamente en la brújula y el reloj, esenciales para la navegación, parecen haber realizado los científicos una aportación importante. 

La llamada Primera Revolución Industrial –la del siglo XVI– es casi enteramente fruto de la destreza de los artesanos bajo el impulso del nuevo sistema capitalista, con su remuneración a la empresa productiva. Los progresos de la minería, el molino y el barco contribuyeron conjuntamente a una elaboración de la mecánica, que constituiría la base de la revolución de doscientos años más tarde y serviría de inspiración para la generación de científicos en el siglo XVII. 


Las grandes transformaciones que caracterizaron a la Revolución Industrial –de la madera al carbón como combustible, de la madera al hierro como material, de la energía animal e hidráulica al vapor, de la acción simple a la acción múltiple en los telares mecánicos– son todas ellas producto de la inventiva de los trabajadores que actuaban, como hemos visto, bajo el triple impulso económico formado por la necesidad de ampliar los mercados, la escasez de los materiales tradicionales y los embotellamientos de la producción debidos a la fuerza de trabajo. Fueron posibles por la existencia de capital disponible para construir las nuevas máquinas. Todo ello pudo haber ocurrido sin la ciencia, pero no hubiera tenido lugar tan fácilmente. En realidad, el mismo progreso, interés y rentabilidad de la nueva maquinaria servía para atraer y engendrar la ciencia, que se costeaba por sí misma. Los científicos se convirtieron en ingenieros y los ingenieros adquirieron conocimientos científicos.

El dominio de los hombres prácticos, del mecánico y de su patrono, el empresario industrial, se mantuvo muy bien hasta el siglo XIX. La precisión de la metalurgia, sobre la que se basa toda la industria moderna, se ideó y realizó en los tornos y bancos de trabajo por obra de los mismos trabajadores y por su propia iniciativa. Solamente en los nuevos campos de la química y la electricidad podía el científico, o quizás el aficionado con cultura científica, tomar la delantera en el diseño de nuevos procesos y nuevos instrumentos. 


Tomado de Bernal, John D. (1967).
Historia social de la ciencia. Barcelona: Península.



La organización de los trabajadores científicos

Las transformaciones científicas no se realizan por sí solas, sino bajo al presión de las condiciones objetivas externas. Al igual que en cualquier otra institución social, tienen que ser realizadas por hombres y mujeres reales dentro y fuera del trabajo científico. Éstos, por su saber y su experiencia respecto de las tendencias de los acontecimientos, han comprendido la necesidad de una acción inteligente y cooperadora y están dispuestos a dedicarse a ella. El enorme desarrollo de la ciencia en el siglo XIX y todavía más en el siglo XX, ha dado nacimiento a una profesión nueva y rápidamente creciente. Esta nueva profesión es radicalmente distinta de la del científico del siglo XX o anterior. En la actualidad hay seguramente en el mundo más de medio millón de hombres y mujeres que se ganan la vida con el trabajo científico, y entre ellos unos cien mil científicos dedicados principalmente a la investigación. En su gran mayoría son empleados asalariados del gobierno y de la industria, y solamente una proporción pequeña pero muy importante de los mismos está adscrita a los cuerpos académicos. Sin embargo, la ampliación del número de trabajadores científicos ha sido tan rápida que ha superado las posibilidades de organización. Las antiguas asociaciones científicas, ocupadas principalmente del progreso interno de la ciencia y secundariamente de la implantación de niveles profesionales, fueron incapaces de proporcionar tal organización, y de hecho ni llegaron a interesarse por la cuestión. 

El nuevo tipo de organización de los trabajadores científicos –aparecido primero en Inglaterra y que se difunde en la actualidad a otros países–tiene claramente un carácter sindical, que considera la existencia de la ciencia como un nuevo factor en la industria y en la agricultura y al trabajador científico como un tipo distinto, pero no esencialmente diferente, de trabajador técnico. Ello dio como resultado la fundación en Gran Bretaña en 1917 de un sindicato especial, la Assocation of Scientific Workers. En otros países con diferente estructura sindical, en la que todos los trabajadores de una industria determinada pertenecen al mismo sindicato, se ha llegado a una asamblea de trabajadores científicos de los diferentes sindicatos en la que se discuten los problemas comunes. En los países con organización sindical más débil, o donde los científicos no suelen pertenecer a los sindicatos, se han formado asociaciones independientes cuyos objetivos se limitan generalmente a garantizar a la ciencia un lugar adecuado en los respectivos países. Muchas de estas asociaciones se ha federado en la Federación Mundial de Trabajadores Científicos, fundada en 1946. 


El objetivo de estas asociaciones es doble: en primer lugar, como sindicatos, velar por los intereses y condiciones de trabajo de sus miembros, tarea tanto más necesaria cuanto que el trabajador desorganizado de hoy está muy poco protegido contra la explotación, y, en segundo lugar, ocuparse de la utilización apropiada de la ciencia en la economía nacional y en los asuntos internacionales. Como dice el preámbulo de la Carta de los trabajadores científicos:

“Los trabajadores científicos solamente pueden responder a sus obligaciones hacia la sociedad si, y sólo si, trabajan en condiciones tales que les permitan hacer pleno uso de su capacidad.

“La principal responsabilidad en el mantenimiento y el desarrollo de la ciencia debe recaer sobre los propios trabajadores científicos porque solamente ellos pueden comprender la naturaleza de su trabajo y la dirección en que es necesario progresar. La responsabilidad en la aplicación de la ciencia, sin embargo, debe ser conjunta de los trabajadores científicos y de la población en general. Los trabajadores científicos nunca han pretendido ni pretenderán controlar el poder administrativo, económico y técnico de la comunidad en que viven. Pese a todo, tienen la obligación especial de señalar los casos de descuido o abuso del saber científico que puedan tener consecuencias perniciosas para la comunidad. Al propio tiempo, la comunidad misma debe ser capaz de estimar y emplear las posibilidades ofrecidas por la ciencia, cosa que sólo puede conseguirse mediante la difusión de la enseñanza de los métodos y los resultados de las ciencias naturales y sociales”.


En la posguerra han surgido otras organizaciones más “profesionales” y menos sindicalistas, pero preocupadas todavía por los efectos sociales de la ciencia. Las más conocidas son el movimiento de Pugwash y el de Linus Pauling, que se ocupan de la responsabilidad que tienen los científicos de revelar los peligros de la guerra moderna y de exigir la aplicación de la ciencia a finalidades constructivas.


Tomado de Bernal, John D. (1967).
 Historia social de la ciencia. Barcelona: Península.


jueves, 26 de abril de 2012

PERIODISMO CIENTÍFICO

El periodismo y la ciencia se encuentran en la divulgación científica, un área que cada vez más atrae a periodistas y científicos. A continuación les presentamos una entrevista realizada al científico y periodista español Pere Estupinyà, quien habla de la importancia de la ciencia en los medios de comunicación y de la necesidad de difundir la que se produce en nuestro país.



La ciencia puede ser didáctica y atractiva


Investigador y becario del MIT reflexiona sobre el periodismo científico.

Con el español Pere Estupinyà Giné uno puede pasar horas conversando sobre periodismo, pero también acerca del medio ambiente, la biodiversidad, la cosmología, la bioquímica, el universo, entre otros. Este periodista científico dejó a un lado su doctorado en Genética para dedicarse por completo a un tema que paulatinamente viene ganando espacio en los medios: la comunicación científica.

Becario del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Harvard, Estupinyà tiene un blog en “El País” de España y, como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estuvo hace pocos días en el Perú para hacer un estudio sobre el estado de la divulgación científica y la comunicación sobre innovación en el Perú. El Comercio conversó con él.

¿Los temas de ciencia y tecnología son de poca o mucha importancia en los medios latinoamericanos?
Latinoamérica es una región muy grande, pero en general importan mucho menos que en el mundo anglosajón, por citar un ejemplo. Pero no solo en los medios, sino en la sociedad en general. Aunque hay que admitir que en ciertas naciones la ciencia está importando cada vez más, pese a que vivimos una crisis en los medios. Pero, sin duda, hay mucho por mejorar.


¿Internet se ha convertido en un espacio importante para difundir estos temas?
Lo que ha puesto de manifiesto Internet es que la gente tiene interés sobre la ciencia, más incluso que los propios editores convencionales de los medios. Cuando hay notas científicas interesantes, estas seguramente estarán entre las más leídas. Y eso es algo que comprobé con mi propio blog que tengo en “El País”, el cual está entre los que tienen más seguidores. La gente ya tiene muchas opciones para leer sobre política, deportes, espectáculo, pero sobre ciencia, no lo hay tanto.

¿Y las herramientas tecnológicas que han aparecido con la llamada web 2.0 están siendo aprovechadas por los periodistas?
Todavía no en toda su totalidad, porque vivimos en un entorno cambiante. Algo que merece ser destacado de la web 2.0 es la publicación directa. Esta es una herramienta [los blogs] muy poderosa en manos de científicos que lo están aprovechando. Esto en Latinoamérica no es común, pero en Estados Unidos sí.

¿Para desempeñarse como periodista científico existen, acaso, requisitos? ¿Cuáles serían?
Es un debate en el que por un lado se dice que sería bueno tener formación básica como periodista, mientras que otros se refieren a los científicos que se vuelven divulgadores. Yo creo que ambos son formatos válidos y hay ejemplos buenos en ambas direcciones. En Estados Unidos, por ejemplo, el periodista científico sí debe tener una base. Y la ciencia tiene un lenguaje abstracto, entonces, con una base sólida de conocimiento se soluciona este problema. Debe tener además una vocación para divulgar de manera amena, quizá mayor que otros temas, y, por supuesto, el periodista debe saber contar, porque el periodismo de ciencia exige una visión global. En resumen, los periodistas científicos debemos ser didácticos y atractivos.

Precisamente, ¿cómo observa la preparación de periodistas en las universidades?
Es fundamental la capacitación por varios motivos. Primero, para vencer esa complementariedad: ciencia y comunicación. Es absurdo, por ejemplo, que alguien que está formándose para pasar 30 o 40 años explicando al mundo qué está sucediendo en el siglo XXI no tenga formación en temas de ciencia. Que los periodistas no salgan con ciertas nociones de ciencia es absurdo. Y es que la ciencia cambia muy rápido, entonces cada cierto tiempo es bueno estar actualizado. Deben entender además la importancia que tiene la ciencia hoy en día y cómo afecta nuestras vidas.

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No hay que olvidar temas locales
El periodista Pere Estupinyà señala que por el impacto de revistas como “Science” o “Nature” la tendencia parece ser que solo hay que redactar lo que ellos producen.
“¿Y dónde está lo que se hace en Perú? Es como si solo habláramos de la NBA o la liga española, sin dar cuenta de lo que sucede en el campeonato peruano. En los medios uno se informa de los torneos internacionales y de los locales. Hay que dar énfasis a la ciencia que se está haciendo en este país sea más o menos buena. Falta, sin duda, divulgar la ciencia local”.
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Sandro Medina Tovar


Tomado de El Comercio (Lima-Perú), 15.04.11.

sábado, 24 de marzo de 2012

VOCACIÓN POR LA CIENCIA

En la siguiente entrevista, el físico peruano Piermaria Oddone -directos de Fermilab- habla de cómo se interesó por la ciencia y del trabajo que realiza actualmente en Fermilab. La enseñanza que se puede extraer de la entrevista es la importancia que tiene la formación básica para la elección de la vocación en los jóvenes. Por tal motivo, la educación básica debe ser mejorada y fortalecida en ese sentido.





Oddone, físico de selección


El Doctor Piermaria Oddone, físico peruano, director de Fermilab, el más grande laboratorio nuclear de Estados Unidos, fue elegido Embajador Científico-Tecnológico del Perú por la Red Internacional de Ciencia y Tecnología. Antes de recibir el reconocimiento otorgó la siguiente entrevista a su colega y colaborador de esta publicación (El Editor).

Entrevista: Físico nuclear Modesto Montoya.

Doctor Oddone, ¿cómo descubrió su vocación por la ciencia?, ¿tuvo usted un familiar científico o un profesor que generó esa vocación?
No tuve ningún pariente científico. Pero dos de mis profesores del colegio me ayudaron. En realidad yo estudiaba mucho y me gustaban más la matemática y la física, donde no tenía que memorizar mucho, pero sí entender los principios de los cuales uno podía derivar todo. El profesor de física del Pestalozzi, doctor Tomasini, fue un pedagogo buenísimo; fue él quien despertó mi interés por la física. El profesor de matemática, profesor Borsos, siempre me sacaba a la pizarra mientras controlaba la disciplina desde el fondo del salón.

¿En su colegio realizaba algún tipo de experimento?
En esa época se aprendía más por libros que por experimentos en laboratorio. Creo que hoy es diferente, hay más recursos. Es muy importante aprender haciendo experimentos para entender los límites de las mediciones, tanto por los errores que vienen de la estadística como por los errores sistemáticos.

¿Cómo es que decidió partir a Estados Unidos?
Cuando comuniqué a mis padres mi deseo de ser físico, se sorprendieron. ¿Qué es eso?, dijeron. Mi padre de dijo ve a la UNI, estudia ingeniería primero y luego te vas a Estados Unidos para quizás estudiar física. Mi madre, más decidida, dijo que mejor fuera a Estados Unidos a estudiar física desde el comienzo. Así, luego de dar los exámenes y haber sido aceptado por varias universidades, me fui al Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT).

Influencias familiares
Sabemos que su madre influenció mucho en sus decisiones.
Bueno, ella leía muchísimo, en varios idiomas. Se dedicó a muchas obras sociales. Aprendió lenguaje Braille para los ciegos. Traducía libros para ellos. Trabajó para la Agencia de Beneficencia Italiana. Era intelectual, muy estudiada, muy al corriente con los nuevos libros y la literatura.

¿Y su padre?
Él también sabía varios idiomas, muy serio. Su origen es modesto, agricultor. Luego trabajó para la banca italiana y fue enviado a Lima, al Banco Italiano de Crédito, que buscaba gente joven. Ya estaba en amores con mi madre que se quedó en Europa y le enviaba cartas todos los días. Ella recibía paquetes de 30 cartas al mes cuando llegaba el buque de vapor. Luego la convenció para venir al Perú. Mi padre la esperó con el cura al pie del buque.

¿Y en qué momento se decidió por la física?
Fue en dos etapas. Primero me decidí por la física cuando estaba todavía en el Pestalozzi; luego decidí por la especialidad de partículas cuando estaba de estudiante en MIT. Cuando estaba en el Pestalozzi leía revistas y periódicos y estaba atento a los descubrimientos que se hacían, en ese entonces, principalmente en los Estados Unidos. Leía El Comercio, que tenía un interés especial en la ciencia con la influencia del Doctor Francisco Miró Quesada. Me interesaba mucho la física nuclear, que prometía muchas aplicaciones.

¿Y por la física de partículas?
El interés por las partículas elementales surgió durante los estudios universitarios, con los profesores del MIT. Después de mi primer año en MIT, durante el primer verano libre, fui con uno de mis profesores al laboratorio de Chacaltaya, en Bolivia, que queda a más de 5 000 metros de altura. Allí instalamos detectores y computadoras –equipos muy primitivos comparados con los de hoy–. Estudiábamos los rayos cósmicos, es particular los que se llaman “extensive air showers”, provenientes de un rayo cósmico de alta energía que colisiona con la atmósfera y produce miles de partículas secundarias. Ese verano en Chacaltaya cimentó mi interés en la física de partículas.
Tiempos de confusión
En esa época la producción de tantas partículas generaba confusión... y no se sabía de qué estaba hecho lo que existe en el universo...
Efectivamente, había muchas partículas y no se entendía mucho. En los años 60 se llegó a elaborar un esquema en que estas partículas aparecían como conformadas por tres familias de quarks y leptones. Un modelo muy simple que explicaba todo lo que pasaba. Estábamos muy entretenidos porque cada día se descubría una nueva partícula, y uno le ponía el nombre que quería. En cambio, ahora ya todo está sistematizado, cada partícula depende de qué quark tiene adentro y ya el nombre está fichado.

Pero siguen buscando partículas...
Nos faltan algunas cruciales para el entendimiento de todo lo que está sucediendo. Son partículas fundamentales, muy masivas, que no están hechas ni de quarks ni de leptones. Se busca la famosa partícula de Higgs, la que según la teoría da lugar a la masa... En realidad, es solo un modelo, muy elegante, según el cual un campo daría masa a las partículas que no tienen estructura interna. La masa de las otras viene del movimiento de las partículas que las componen.

¿Qué es un mesón B, que se ha dedicado a investigar?
Hay varios mesones B. Los mesones B se distinguen porque tienen un “bottom” quark o quark de fondo. Los mesones B que estudiamos tienen dos quarks adentro, una pertenece a la tercera generación, el quark de fondo o “bottom” quark, y el otro, sea a la primera o segunda generación. La teoría de las partículas que llamamos el Standard Model, nos indicó que era el lugar más propicio para estudiar la asimetría entre la materia y la antimateria. Si bien descubrimos la asimetría en la transformación de los mesones B y sus antimesones, esta simetría no es suficiente para explicar que el mundo está hecho de materia solamente y no de un mezcla de materia y antimateria. Esos estudios, sin embargo, llevaron a mediciones muy precisas que completaron el modelo de los quarks y llevaron al premio Nobel el año pasado [2009] a Kobayashi y Maskawa, por haber propuesto teóricamente en los setenta que deberían haber tres generaciones de quarks, cuando sólo se conocía una generación y media.

¿Qué habría pasado con el universo si no hubiera habido esa asimetría materia-antimateria?
No estaríamos aquí. Después del Big Bang hubiéramos tenido tanto materia como antimateria y se hubieran aniquilado. En este momento no existiríamos; el universo sería solamente una mezcla de fotones, neutrinos y materia oscura.

Buscando la partícula de Dios
Usted dirige el Fermilab. ¿Cuál es el mayor desafío que tiene este gran laboratorio?
En este momento es el descubrimiento de la partícula Higgs. Esta postulada como la partícula que genera las masas de las partículas elementales, aquellas que no tienen estructura interna. Esas son partículas como, por ejemplo, los quarks. El Standard Model les daría a esas partículas elementales cero masa. Es una parte incompleta del Standard Model y estamos en carrera con el laboratorio nuevo de Ginebra, Suiza, para descubrir el boson Higgs y completar el Modelo. La máquina en Suiza tendrá mucha más energía que nuestro Tevatron. Así que tenemos tiempo muy limitado.

¿Cómo se está llevando a cabo la colaboración del Fermilab con el Perú en el campo de la física de partículas?
Nuestro campo es muy internacional. La UNI tiene un grupo que participa en un experimento importante con neutrinos en Fermilab. En el mismo experimento también colabora un grupo de la Universidad Católica. Fermilab da la bienvenida a muchos institutos que vienen de todo el mundo. No sólo participan, sino que contribuyen con sus recursos físicos e intelectuales a los descubrimientos de física. Es un campo muy lindo desde el punto de vista internacional. Físicos de países que no se llevan bien en el mundo trabajan juntos y resuelven problemas juntos. Nosotros, en Fermilab, colaboramos en aceleradores y detectores en Europa, como los europeos lo han hecho desde hace muchos años en Fermilab. Nada es más importante para el desarrollo, sea de los EE. UU. o del Perú, que el desarrollo de la ciencia y de una población hábil en ciencias y tecnología. El énfasis en el estudio y desarrollo de la ciencia no sólo permite descubrimientos que amplían nuestros horizontes, sino también crea aplicaciones prácticas, y aún en forma más importante prepara a la juventud para resolver grandes problemas técnicos en su futuro, en grandes equipos de colaboración.

Muchos piensan que las ciencias básicas requieren de inversiones gigantescas sin consecuencia práctica. ¿Qué reflexión le genera esta idea?
La historia nos dice lo contrario. Conforme se empujan adelante los límites del conocimiento, los países que participan en ello desarrollan aplicaciones prácticas y el personal capacitado para resolver problemas técnicos en cualquier campo. Conforme se atacan problemas complejos, se desarrolla tecnología para resolver los problemas científicos y técnicos que luego hallan aplicaciones en la industria y la economía. Estas aplicaciones son en aceleradores, detectores, computación y el desarrollo de otras ciencias. Recuerden que los físicos, tratando de unir colaboraciones gigantescas, fueron los que establecieron la World-Wide-Web –sin los físicos de partículas no estaríamos usando www todo tiempo–. Así también se hicieron las aplicaciones médicas de los aceleradores –muchísimos tratamientos en el mundo que salvan vidas–. Hay miles de aceleradores en la industria que se utilizan para tratamiento y manufactura de materiales. Las máquinas que los físicos desarrollan para estudiar partículas hoy se utilizan como fuentes intensísimas de rayos X y de neutrones para los estudios aplicados de la biología, de la química y la ciencia de materias.


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Glosario de términos

Partículas elementales. Son elementos base de la materia. Originalmente el término se usó para toda partícula subatómica como los protones, neutrones, electrones. Sólo a partir de los años 70 quedó claro que protones y neutrones son partículas compuestas de otras más simples. Hoy el nombre partícula elemental se usa para las partículas que no están formadas por otras más simples en interacción.

Física nuclear. Rama de la física que estudia las propiedades y el comportamiento de los núcleos atómicos. La física nuclear es conocida por el aprovechamiento de la energía en centrales nucleares y por el desarrollo de armas, tanto de fisión como de fusión. Se define la física nuclear como la rama de la física que estudia la estructura fundamental de la materia y las interacciones entre las partículas subatómicas.

Extensive air showers (Extensa lluvia de aire). Una ducha al aire es una extensa caída (muchos kilómetros de ancho) en cascada de partículas ionizadas con radiación. Se produce cuando un rayo cósmico primario (es decir extra-terrestre) entra en la atmósfera. La cascada significa que la partícula incidente, que podría ser un protón, núcleo, electrón o positrón, choca contra un átomo en el aire para producir muchos iones de energía, que a su vez crean otros y así sucesivamente.

Quarks. Son los constituyentes fundamentales de la materia y las partículas más pequeñas que el hombre ha logrado identificar. Varias especies de quarks se combinan de manera específica para formar protones y neutrones. Los quarks son las únicas partículas que interactúan con las cuatro fuerzas fundamentales.

Leptones. Son partículas consideradas básicas en la nueva tabla de partículas elementales. Históricamente jugaron un papel muy importante en la construcción del llamado Modelo Estándar de las Partículas Elementales y actualmente existe evidencia que está abriendo camino en el futuro de la Física de Altas Energías.

Partícula de Higgs. Partícula hipotética, masiva, cuya existencia es propuesto por el modelo estándar de la física de partículas. Es la única que no ha sido observada hasta el momento, pero desempeña un papel importante en la explicación del origen de la masa de otras partículas elementales. Si la partícula de Higgs existe, tendría un enorme efecto en la física y el mundo de hoy. Hay que mencionar que en algunos artículos populares se le define como la “partícula de Dios” o “partícula divina”, a raíz del título de un libro no científico escrito por Leon Lederman, laureado con el Nobel en 1988.

En la película “Solaris”, de Andréi Tarkovski, basándose en la novela homónima del polaco Stanislaw Lem, se especula que los “visitantes” puedan estar formados por bosones de Higgs manipulados por alienígenas, lo que explicaría su capacidad de transmutación, tele-transporte y replicación. La capacidad de trascender la mortalidad humana, más patente en el film protagonizado por George Clooney y Natascha McElhone, podría estar asociada con la denominación de estos bosones como “partículas de Dios”.

Mesones B. Los mesones son partículas quark, es decir, partículas integrantes de partículas subatómicas, como los electrones, protones y neutrones. Están en el medio de la escala de la conformación de la materia.

Antimateria. Teorías científicas aceptadas afirman que en el origen del universo existían materia y antimateria en iguales proporciones. Pero la materia y la antimateria se aniquilan mutuamente, dando como resultado energía pura, y el universo que observamos está compuesto únicamente por materia. Se desconoce los motivos por los que no se ha encontrado antimateria en el universo. En física, el proceso por el que la cantidad de materia superó la de antimateria se denomina Bariogénesis.

Big Bang. Curiosamente, fue el astrofísico inglés Fred Hoyle, uno de los detractores de esta teoría y uno de los principales defensores de la teoría del estado estacionario, quien dijo, en mofa, durante una discusión en la BBC, en 1949, que el modelo descrito era sólo un big bang (gran explosión). No obstante, hay que tener en cuenta que en el inicio del Universo ni hubo explosión ni fue grande, pues en rigor surgió de una “singularidad” infinitamente pequeña, seguida de la expansión del propio espacio. En cosmología física, la teoría del Big Bang o teoría de la gran explosión es un modelo científico que trata de explicar el origen del Universo y su desarrollo posterior a partir de una singularidad espacio-temporal.

Aceleradores de partículas. Instrumentos que usan campos electromagnéticos para acelerar las partículas cargadas eléctricamente hasta alcanzar velocidades (y por tanto energías) muy altas, pudiendo ser cercanas a las de la luz. Un acelerador puede ser desde un tubo de rayos catódicos ordinario, de los que forman parte los televisores domésticos comunes o de los monitores de los ordenadores, hasta grandes instrumentos que permiten explorar el mundo de lo infinitamente pequeño, en búsqueda de los elementos fundamentales de la materia.
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Tomado de Vocaciones (suplemento de
La Primera), Año 2, Nº 9, enero de 2010.